viernes, 22 de julio de 2011

La vinotinto y el mal arbitraje

Foto: Sports.yahoo.com


Ya pasada la tristeza y la rabia que sentimos millones de venezolanos al ver a nuestra vinotinto dejarlo todo en el terreno y finalizar el juego en unos penales que nos dieron un resultado desfavorable, es hora de agradecer a todos los que han logrado este honroso crecimiento de la selección, en especial a César Farías y a los jugadores que lo dieron todo para dejar en alto el nombre de nuestro país.

Pero también es momento de reflexionar un poco sobre la actuación de los árbitros, quienes a veces parecen desconocer cuál es su función en la cancha y que en muchas oportunidades han asumido un papel deplorable. Así ocurrió durante la Copa América, donde el mexicano Francisco Chacón y el resto de los jueces de línea que participaron en el encuentro Paraguay-Venezuela, hicieron algunas de las suyas. Esto por sólo nombrar un ejemplo.

Mientras se desarrollaba el partido era evidente la ceguera de Chacón ante las faltas hechas a los venezolanos pero también era evidente la sospechosa visibilidad que tenían los jueces de línea para perjudicar a Venezuela y a su vez hacerse la vista gorda para favorecer a los paraguayos.

Muchos se preguntarán cómo puede influir esto en el resultado, pues de muchísimas formas. Un buen arbitraje permite un resultado claro, creíble y aceptado tanto por los equipos como por la fanaticada. Además, permite tranquilidad y confianza en el campo de juego. ¿O es que les parece fácil jugar contra 14? El mal arbitraje genera descontento entre los jugadores, los cuales por cierto, ya de por sí están bastante presionados por la contienda deportiva.

Entonces vemos que finalizado el partido ocurre una golpiza, cosa que por cierto se venía venir, entonces a la Conmebol se le ocurre la excelente idea de sancionar a ambos países con una multa de 10.000 dólares y excluirlos del premio Fair Play, decisión que para desgracia nuestra, fue tomada luego de leer el informe del cuerpo arbitral. Y como para revolverle a unos hasta la entrañas, a los árbitros sólo se les hizo un llamadito de atención por abandonar el campo antes de que los equipos lo hicieran. Ante semejante descaro, no le queda a uno más que expresarle a la Conmebol y a todas las federaciones de fútbol que no se hagan los locos, que vean los partidos y que empiecen a tomar medidas contra los árbitros que no sigan o no se sepan las reglas del juego. Porque si las peleas le hacen mal al espíritu deportivo, el mal arbitraje también.

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