jueves, 6 de septiembre de 2012

Las redes y W. Ojeda o viceversa


Hay cosas que definitivamente uno no debería tomar en cuenta, más cuando se trata de personajes que están empeñados en dar una imagen de rebeldía y autenticidad,  que uno sabe que no son más que estrategias políticas para salvarse de su propia hecatombe. Sin embargo, uno no puede permanecer callado y no tiene más remedio que opinar. Pareciera que estos personajes no entienden cuál es la realidad política del país y se empeñan en figurar por figurar, en salvaguardar su patrimonio personal. La verdad, no tienen idea de lo que es hacer política, viven para enredar y oscurecer las cosas, para sembrar la duda, para salvarse, para vivir de todos los gobiernos, para ser unos miserables con máscaras de rebeldes, para obtener cargos, para ganar dinero sin necesidad de trabajar. Pero la realidad es otra, y sin embargo, muchos venezolanos hacen eco de miserables opiniones a través de las redes sociales, porque las consideran “justas” pero jamás, jamás se dedican a revisar cuál es el término de justicia, se creen poseedores de la verdad absoluta y simulan entender las otras posiciones, pero en el fondo tratan de imponer una idea de una manera muy sutil. Lamentablemente, y esto es un mal de todo los venezolanos, nos creemos poseedores de la verdad y tendemos a descalificar hasta a los expertos en la materia, y aún cuando no tenemos experiencia, estamos seguros que somos mejores para eso, allí la sutilidad. En el fondo no somos capaces de reconocer al otro, mucho menos entender sus capacidades, habilidades, etc., etc. Menos aún entendemos la figura y trabajo de los asesores, que quiéranlo o no, tienen una determinante influencia en la campaña. NO, todo tiene que ser así, de tal manera, tal cual, es decir, como YO lo pienso y PUNTO. Así, de lado y lado,  vemos numerosos ejemplos y cada quien justifica o descalifica, no por justicia, sino por  interés, ya sea personal o grupal.
El caso de William Ojeda  va  por esa línea: defensores, detractores, ninis, etc. Un hombre que para el chavismo  siempre fue un fastidio y para la oposición también. Un hombre que parece no entender  la situación actual y que evidentemente no tiene idea de lo que es hacer POLÍTICA, mucho menos de lo que es militar (eso pasa cuando se milita por interés y no por convicción) un hombre que, en resumidas cuentas es puro cuento o es demasiado inexperto, en todo caso, ambas razones los descalifican.

2 comentarios:

  1. Hombres como ese los describe muy bien Rómulo gallegos en su Doña Bárbara" el clásico Mujiquita. Yo creo que no vale la pena traerlo a la palestra, ya cumplió con su 1/4 de hora de fama

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