miércoles, 12 de febrero de 2014

Cosas de la vida



Es  terrible hablar de ciertos temas en este país, porque la verdad es,  que la necesidad de uno de expresarse, además de ser absolutamente legítima,  termina por ser  criticada por cientos de amigos y enemigos. Censurados pues. Y uno termina pensando que definitivamente en este país no se puede hablar, porque la represión proviene de donde menos te imaginas. Es decir, de lado y lado o de palabra y de acción.
Que yo considere que es un error el llamado a salir a las calles por parte de María Corina y Leopoldo  no significa que yo estoy actuando a favor del gobierno y en contra de la oposición. Pero si creo que hay que ser absolutamente conscientes de los llamados que los voceros hacen y de las consecuencias que eso acarrea, es decir, que tengamos voceros capaces de andar en la calle, de atender el peo y de procurar ayudar a esos muchachos hasta el final. Porque la verdad es que lo que se dice en televisión no es lo mismo que se dice a puertas cerradas y menos lo que se hace en la realidad. Unos presos y otros al poder. Siempre se joden lo más pendejos.
Para  mí es difícil, extremadamente difícil,  hacer una crítica a una protesta estudiantil, sobre todo cuando la he defendido hasta con la muerte, literalmente hablando, pero me preocupa  la falta de legitimidad y objetividad, es decir,  no existen objetivos claros en la protesta, más allá de unos loquitos(y no me refiero a los estudiantes) incitando a la violencia desde la TV por sus deseos miserables de llegar al poder, lamentablemente la mayoría de los estudiantes con intensiones legítimas caen en ese juego sin querer.
Particularmente creo que con estas acciones no logran asimilar la realidad nacional y por el contrario reunificaron a un chavismo desgastado y dividido,  además de frenar  un descontento popular legítimo. No sé, pero siento que retrocedimos unos diez años.
PD: me sabe a mierda los radicales que hablan pura paja pero nunca están donde deben estar...

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